Vuelta al trabajo

Antes de que naciera mi bebé, yo siempre decía que me encanta mi trabajo y que ¡nunca

lo dejaría! Es cierto, mi trabajo es también mi pasión, pero cuando mi peque tenía 3

mesecitos, era tan pequeñito, tan dependiente, que la mera idea de dejarlo, aunque

tengo la suerte de poder dejarlo con mi marido, hacía que se me encogiera el corazón.



Recuerdo perfectamente el primer día que fui a trabajar, pendiente del teléfono en cada

minuto, por si necesitaban algo, disfrutando del trabajo, sí, pero con ansias de volver a

abrazar a mi chiquitín, y a mi marido, claro.

Estoy segura de que a más de una mamá también le pasó o pasará, que sentís pena,

culpabilidad, preocupación, tristeza, al dejar a vuestro bebé, los primeros días de vuelta

al trabajo. Por eso quiero compartir este post con vosotras.

No soy psicóloga, ni he encontrado ningún estudio al respecto, pero estoy segura de que

todas esas sensaciones que tenemos son normales. Seguro que para nuestro bebé

también es un gran cambio que requiere adaptación, pero creo que, teniendo en cuenta

algunos aspectos, se puede disminuir la ansiedad en mamá y bebé:

- Dejar a nuestro bebé con alguien con quien tenga un vínculo (padre, abuelos,

guardería si ha hecho un periodo adecuado de adaptación…)

- Aceptar nuestras emociones y concienciarnos de ellas, eso nos hará estar más

tranquilas y así transmitir más tranquilidad a nuestro/a hijo/a

- No alargar las despedidas, sino que cuando nos vamos, nos vamos, un beso, un

“hasta luego”, evitando crear falsas expectativas de que finalmente si nos

quedamos.

- Dejar todo preparado como nos gustaría (o bien preparar leche materna,

comida, algún juguete que le calme, lista de reproducción…)

- Cuando volvemos con nuestro pequeñín recuperar el tiempo perdido,

regalándonos momentos de calidad juntos (darle el pecho, abrazos, mimos, jugar

con ellos…)

Y muy importante, pero también puede que muy duro:

- Aceptar las emociones de los peques, que pueden reaccionar de formas muy

distintas a que volvamos a trabajar y las emociones no son racionales. Puede que

se emocionen al volvernos a ver, que nos rechacen, que se despierten más por

la noche, que se aíslen, que nos busquen, que necesiten más mimos, que quieran

su espacio… seguro que hay tantas variantes como niños, pero todo es válido, es

así como ellos se sienten, así que deberíamos aceptar sus emociones, y respetar

sus reacciones y hacerles sentir nuestro amor incondicional.

Seguro que al final la familia se adaptará a la situación y con tiempo, cariño y respeto

volverá a haber harmonía. ¡Ánimos! Aunque sea duro, ¡nosotras y nuestros peques

soportarán la vuelta al trabajo!


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